Thursday, April 28, 2011

aliens

De lo más revelador que transita por la experiencia de un extranjero están las prioridades de valores. Comprobar día tras día que la vida en otros terruños se trata de otra cosa. Y que por más universales que seamos, por mucho que las necesidades sean las mismas (cree uno), la manera de estar satisfechos, "felices", plenos, varía sustancialmente.
Usualmente no lo vemos. O no lo abstraemos. Es natural a nuestra forma de vida. Pero que nuestros ancestros hayan sido protestantes o católicos. Que lo que la sociedad premie sea la humildad o la prosperidad. Que nuestras comunidades hayan sido fundadas por perseguidos o por conquistadores tiene enormes consecuencias en nuestras fromas de vivir, lo cual, dicho sea de paso, no es ni de lejos una abstracción, sino que influye, querámoslo o no, en el día a día de las sociedades, en el para qué la gente vive y hace las cosas como las hace. A qué le da importancia y a qué no. Qué le teme y qué le preocupa. Qué le da placer y qué le da culpa. Si a eso le introducimos el idioma y la geografía, los humanos podríamos parecer, a veces, seres de planetas distintos.

Tuesday, April 26, 2011

somebody find me somebody to love...

Es increíble como en culturas como la anglosajona la extranjería es connatural a sus maneras. Nada debe tratarse como propio. Quizás allí reside esa inmensa capacidad para que el terreno lo administre todo la razón. Para que las normas persistan y se reproduzcan en controles.

http://www.youtube.com/watch?v=cxbFLYa0_bw
Así, con la nacionalidad borrosa y la extranjería como agravante, uno recorre las calles que le tocan y puede pasarse hasta 10 años transitándolas sin sentir que tiene derecho de frente. Lo que uno mira, lo que observa, tiene que hacerlo escondido. Pero es así que mejor se ve lo que se ve, porque lo visto, desconocido, se colorea con lo imaginable, lo que, como conversábamos en una ocasión, tiene como fuente historia propia, percepción cultural inculcada, azar genético y todo el desajuste que en el imaginario produce el que ha sido enajenado.

Hace un par de mañanas corría por Coconut Grove, esa naturalista y paradójica antiguedad colonial que aún sobrevive al rosado y las palmeras implantadas de Miami, y mientras pasaba por una de sus calles sombreadas por la fronda de sus desacomodados árboles, conversaban bajo la lona del techo de una hermosa y avejentada casa, como grandes amigas, pero con el estupor que produce el calor infernal de esta ciudad, una hermosa señora negra con su uniforme de cartero, y otra no menos negra, pero que vestía con túnicas árabes, incuestionable dueña de la casa, que pararon su intercambio al verme pasar.

En silencio, mientras las miraba, me saludaron. Yo hice lo propio y seguí mi paso, aparentando concentración en la música de mi ipod.

Sospechaban.

Monday, April 25, 2011

El extranjero: Tampoco los que se quedan a vivir en los refugio...

El extranjero:

Tampoco
los que se quedan a vivir en los refugio...
: "Tampoco los que se quedan a vivir en los refugios dejan de ser extranjeros."


Tampoco
los que se quedan a vivir en los refugios
dejan de ser extranjeros.